2011/04/24

Lastimo, luego existo.

Esta frase no es mía, fue de un gigante,  pero me tomo la libertad, si se quiere decir así, para plagiarla. En su Sinfonía No 5 en E menor Op 64, su obra más personal, Piotr Ilich Tchaikovsky hace eco del tema de esta entrada, tomado de su diario personal.
Tristemente bella, dolorosamente cierta, la cual se centra en el destino, ese destino que para mi no es dictado por los dioses de la mitología, sino por las vicisitudes de la vida y los actos de cada uno.
En la clase de redacción de la universidad me pidieron que hiciera un ensayo sobre una obra de arte, de la que fuera, entonces escogí esta obra clásica. Elegí esta pieza por que acababa de obtener este disco. Hoy no estoy copiando lo que escribí entonces, la verdad ni me acuerdo, lo que importa es "el mood" que me mueve para volver a ella.
Esta obra es para mi la más grande que el ruso más famoso de la música hizo, debe ser por que es la más íntima, su leitmotiv en los últimos años de su vida.
Consta de cuatro movimientos, y sus pretensiones se escuchan desde las primeras notas, inicia con vientos en una forma pasiva y reflexiva, que luego van tomando fuerza, la lucha contra el destino. Mientras avanza, el oyente se va metiendo de lleno en la obra, como asumiendo como propio lo que el autor desea transmitir. La maraña central de este movimiento es avanzar en la tempestad, contra las fuerzas de la naturaleza y la vida misma. Finaliza pasivamente, como un buque que acaba de abandonar la peor de las tempestades.
El segundo movimiento inicia con una calma, que va cobrando nuevos bríos mientras la obra sigue su curso, en todo esto, la belleza de la música no se pierde en ningún momento, parece que cobra más fuerza, de forma paradójica, como si el dolor es lo único que nos lleva a la conciencia de estar vivos. En la parte central hay una caída rítmica, pero no es más que para volver a cobrar el ímpetu, cual fuerza que acude para recordarnos que no hay que bajar la guardia.
El tercer movimiento es un vals alegre, que sirve como un respiro en el largo camino, pero su final brusco nos hace volver a la realidad.
Finalmente, el cuarto movimiento esta lleno de vida, y según algunos, representa el triunfo del destino. En lo personal, no representa tal triunfo, sino la confirmación de la completa dominación del destino auto impuesto  en el camino de la vida misma, que tras creer que hemos abandonado la tempestad inicial, sintiéndonos a salvo, nos enfrentamos a la peor de las travesías.

1er movimiento, parte 1



1er movimiento, parte 2



Aquí pueden ver una lista de reproducción completa con la Orquesta Filarmónica de Leningrado, conducida por Yevgeny Mravinsky

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La obra íntegra puesta aquí, está a cargo de la Prague Festival Orchestra, conducida por Pavel Urbanek.